martes, 30 de octubre de 2012

Introducción

He estado esperando un tiempo para corregir la historia que terminé en la última entrada pero veo que por alguna razón no lo hago. Así que paso de momento a poner la primera entrada de la novela que estoy terminando. La novela está escrita, desde hace 4 años, pero le falta algo. He decidido que lo que le falta son entradas varias, sobre temas que no tienen del todo que ver con el argumento. Las entradas las escribiré según músicas, como me gusta hacerlo y las iré colgando a la vez que cuelgo capitulos de la novela a medida que los voy corrigiendo. Cuando escribí la novela llevaba siete años viviendo lejos de España y ahora me doy cuenta de que tenía el castellano muy estropeado.
La primera entrada que cuelgo es la introducción al libro, cuando cuelgue el primer capítulo lo haré sin música. La música para esta entrada es una mezcla de discos del sello Tzadik de John Zorn. Me gusta el free Jazz que hace John zorn con sus amigos, pero no cuando se ponen a hacer ruido caótico. A veces llegan a pasar unos límites donde como oyente me siento como si estuviera escuchando unos amigos jugando entre ellos, sin tener al público en cuenta. Hice una mezcla hace tiempo combinando solo partes que me gustan de la música de John Zorn, excluyendo las partes de ruido. Se llama interzona porque el primer disco que usé en la mezcla se llama así y de esta manera recordamos a un escritor que me sigue inspirando desde la adolescencia: William S. Burroughs.

Interzone: http://www.mediafire.com/?49facow1c1bigjc

Introducción

El protagonista de esta historia es un hombre joven, heterosexual, que se toma en serio sus obligaciones.
A los 18 años terminó la secundaria con una nota aceptable y cuando llegó el verano se apuntó a unas vacaciones organizadas para jóvenes, en el sur del país. Con sus compañeros de viaje hizo escalada y acampó en la cima de unas montañas rocosas, donde se quedó encantado mirando las estrellas, que brillaban como aves fénix salvajes graznando desde distancias imposibles de calcular.
Después volvió a la ciudad y se apuntó a un módulo de dos años de hostelería y turismo. Descubrió el sexo con una compañera de clase, que tenía un cuerpo pequeño y carácter generoso. Ella se fue a trabajar a Alemania y él se convirtió en encargado de una filial catering de Horeca 10.
Se encontró dando ordenes a trabajadoras diez años mayores que él, lo cual era (de hecho todavía lo es) una gran presión por tomar las decisiones más lógicas respeto el buen funcionamiento de la filial. Sobretodo cuando comenzó a trabajar, porque le presionaba mucho la crítica constante de una de sus subordinadas, que hasta la llegada de nuestro protagonista había mantenido esperanzas de convertirse en encargada del lugar por antigüedad y se vio forzada a ver como se le adelantaba un novato con diploma. No aceptó la decisión de la compañía y se dedicó a hacer lo posible para entorpecer el trabajo de su gerente. Le culpaba de todo lo que iba mal en la filial con la primera oportunidad y cuando no había de qué quejarse, le trataba con un desprecio tan afilado que llegaba a penetrar los sueños del protagonista de la historia que vamos a narrar. Fue una época muy estresante para él, que durante las noches se enfrentaba repetidamente con el sueño de quedarse sin voz y no poder comunicar con grupos de desconocidos acusándolo en masa, mientras de día le torturaba el miedo al despido, que él veía como una humillación ante su silencioso y distante padre.
Pero de repente Mari, la trabajadora que competía con él, anunció que tenía que pasar una operación en el codo, a causa de una molestia que sufría desde hacía tiempo y estuvo de baja durante cinco meses enteros. Cinco meses en los que la localidad tuvo que funcionar con personas que les mandaban diferentes empresas de ETT; trabajadores impredecibles, que a menudo ocasionaban más molestias que ayuda. Cinco meses durante los cuales Sandra, otra compañera, acabó tomando el liderazgo en la cocina para que el encargado pudiera dedicar más tiempo a la administración.
Cuando Mari volvió, no le quedó otra opción que ocupar el lugar que sobraba; cayó a la casta más baja de la localidad. Evelin preparaba los bocadillos y ayudaba en la comida que hacía Sandra, quien además calculaba las necesidades de la localidad y le pasaba la lista de encargos a nuestro protagonista. A Mari, después de ausentarse cinco meses, le quedó todo lo demás: A la cuarta semana de lavar platos sufrió un ataque de nervios.
Sandra la llevó a la oficina y le dejó un vaso de agua en las manos, dejando solos a dos enemigos declarados, atrapados en un espacio de dos por tres metros lleno de portapapeles, clasificadores y cajas de chocolatinas y refrescos amontonados en columnas. Uno de los dos enemigos, Mari, lloraba como una magdalena. Todo el odio que solía emanar resbalaba ahora por sus mejillas, derretido. Era un alma a la que se habían negado sus aspiraciones y la frustración, después de acumularse, crecer e hincharse durante meses, había explotado y estaba siendo desechado por el sistema excretor de su cara.
Desde aquel día, o desde que Mari se despidió poco después, todo ha sido más fácil. El restaurante en el que trabaja nuestro protagonista está en un onceavo piso. En el piso del comedor, como lo llaman los trabajadores de la compañía a la que pertenece el edificio – una multinacional de electrodomésticos. Desde su oficina, como prisionero detrás de las ventanas, nuestro chico despega su mirada por encima de las listas de encargos y vuela con su imaginación sobre el parque que se extiende bajo sus pies, para descender en picado como un águila hacia personas que ve paseando.
Es cierto que todo esto visto desde fuera, es decir, desde el punto de vista del lector, no parece muy trascendente. En parte es cierto, no lo es; pero antes de juzgar al protagonista de la historia que se va a desarrollar a partir de aquí, hay que recordar que él también, como ser humano que es, siente que todas las anécdotas que forman sus memorias significan un aprendizaje importante sobre el sentido de la vida. Si se suman correctamente y se hacen las relaciones adecuadas entre cada una de las experiencias que ha tenido el protagonista de esta historia en su vida, sobretodo desde su propio punto de vista, podemos comprender el significado de la existencia humana o incluso, si no nos asusta la ambición, de la Existencia en general.
Cualquier historia contiene un aprendizaje y la de nuestro protagonista, es decir, la historia que vamos a contar, no se contiene en las aventuras de un chico tímido en el mundo de la hostelería. No. Os recomiendo seguir leyendo, porque va mucho más allá.

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